Acceso Financiero a la Vivienda Adecuada
Una de las principales barreras para que las poblaciones más vulnerables puedan tener acceso a vivienda adecuada es la poca oferta de financiamiento apropiado. Más relevante que el costo creciente de construir o comprar una casa, son los muy bajos ingresos y la vulnerabilidad económica de estas poblaciones como para acceder al suelo y la vivienda. Por lo tanto, las familias vulnerables resuelven sus necesidades de vivienda de manera progresiva, paso por paso, según su disponibilidad de recursos, ya sea por medio de ahorros, remesas, o préstamos. Se estima que en la región ALC hasta un 75% de la población financia y construye su vivienda de esta manera incremental. Una variedad de prácticas prometedoras de financiamiento para acceder al suelo, vivienda, infraestructura y servicios básicos se han desarrollado en la región, como programas gubernamentales de subsidio a la demanda; el modelo cooperativo de vivienda; esquemas de financiamiento auto-gestionarios; alianzas publico-privados; y el micro financiamiento para vivienda.
Este último se refiere a pequeños créditos en plazos cortos, por lo general no superan los 36 meses, no requieren de garantías hipotecarias, para montos que oscilan los US$1,500 en promedio. A través de una serie de microcréditos, las familias pueden alcanzar la satisfacción de sus necesidades de vivienda, de acuerdo con sus posibilidades y prioridades. Las microfinanzas para vivienda (MFV) surgieron de adaptar al ámbito de la vivienda las buenas prácticas utilizadas en programas de microfinanciamiento para proyectos productivos. Además de incrementar el impacto social de las instituciones microfinancieras (IMF), las MFV tienen el potencial de ayudarles a diversificar su cartera y obtener la fidelización de sus clientes mediante la oferta de nuevos productos que satisfacen sus necesidades de vivienda.



